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¡ E
mpuja el timón!, ¡suelta la escota!, ¡agáchate!,
¡regresa el timón en el centro!, ¡jala tu escota!, ¡muy
bien, ya lo lograste, ya viraste!, ¡ahora, rumbo a la otra
boya! Veinte niños de toda la República se están iniciando
en la práctica de uno de los deportes menos divulgados en
nuestro país: el arte de manejar barcos de vela.
El ECOCLUB CATEMACO, El Huerto, es un centro para
la educación ambiental. Este deporte tiene un lugar privi-
legiado por ser eminentemente ecológico y de un inmenso
valor educativo. El centro, a orillas del lago de Catemaco,
con una superficie de casi tres hectáreas y con cien metros
de colindancia con el lago, se enorgullece de ser el único
campamento para jóvenes en México que ofrece la posi-
bilidad de iniciarse al arte del veleo, que permite al joven
enfrentarse a los elementos naturales: vientos, olas,
corrientes y sobre todo a sí mismo, a sus angustias, a sus
temores a sus propios retos. El agua, los ríos, los lagos,
los océanos han retado siempre al hombre. La Historia de
la Humanidad está íntimamente ligada a la Historia de la
Navegación. Por eso, el niño y la niña de México tiene que
saber que si en este país hablamos la lengua de Cervantes
es gracias a la vela.
Los grupos escolares llegan a ECOCLUB por cinco días,
de lunes a viernes, y durante todo el año escolar. Estos via-
jes educativos y culturales forman parte de las propuestas
pedagógicas de muchas escuelas particulares y el enfoque
es pluridisciplinario, abarcando también la Física, Biología,
Historia, Arqueología, etc., siempre a discreción del cuerpo
docente de la institución escolar que escoge las disciplinas
en función de sus objetivos pedagógicos.
Pueden ser grupos de entre 30 y 100 estudiantes. Cada
año en promedio, desde hace diez años, el centro recibe más
de seiscientos niños y niñas del país para iniciarse al manejo
de los veleros. Además, durante las vacaciones de verano
se organizan campamentos de índole recreativo, donde la
diversión y la aventura controladas son los objetivos: remar
en el lago o en ríos vecinos en canoas, participar en un foto-
safari de las numerosas especies de aves del lago, acampar
dos noches en tiendas de campaña, practicar escalada, rapel
o la tirolesa, y la aventura máxima: atravesar el lago a vela,
6.5 millas náuticas ¡Qué aventura! Y esto no es virtual,
como en el Xbox u otros paliativos electrónicos.
En un primer momento, y para luchar en contra de la
idiosincrasia o del atavismo que aferra al mexicano a la
A orillas del lago de Catemaco
UNA ESCUELA DE VELA
Mundo acuático
Navegante
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La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005